Rojo y negro: Capítulo V

01/10/2012 4.621 Palabras

Rojo y negro de Stendhal Una negociación  Cunctando restituit rem. ENIO -¡Contesta sin mentir, perro inútil!- repitió Sorel-. ¿De qué conoces tú a la señora de Rênal? ¿Dónde la has visto? ¿Cuándo has hablado con ella? -Nunca hablé con ella- contestó Julián-, y en cuanto a conocerla, sólo en la iglesia la he visto alguna vez. -¡Pero la has mirado, villano desvergonzado! -¡Jamás! Sabe usted que en la iglesia no veo más que a Dios- replicó el joven con cierto aire de hipocresía, muy conveniente, a su juicio, para alejar la tormenta de palos que temía que descargase sobre su desmedrado cuerpo. -¡Algo hay que no veo claro... aunque ya sé que no me lo dirás, maldito hipócrita! De todas suertes, voy a verme libre de tu inutilidad, con lo que saldremos ganando la serrería y yo. Si no has mirado a esa mujer, habrás conquistado al cura o a otra persona, que te han buscado una colocación que no mereces. Vete a hacer tu hatillo, que he de llevarte a la...

This website uses its own and third-party cookies in order to obtain statistical information based on the navigation data of our visitors. If you continue browsing, the acceptance of its use will be assumed, and in case of not accepting its installation you should visit the information section, where we explain how to remove or deny them.
OK | More info