XII. Valle-Inclán y el teatro

03/02/2011 2.518 Palabras

LA voracidad modernista de Valle-Inclán había encontrado también su acomodo —ya desde su llegada a Madrid— en el teatro. En una ocasión, reunidos algunos amigos —entre ellos Pío Baroja—, fueron víctimas de las insidias de un autor fracasado, en funciones de reventador teatral, y la trabajada excitación de todos subió de punto hasta el extremo de decidirse el cónclave a tomar un palco para hundir la representación de una modesta zarzuela al uso y abuso de entonces. En tropel entraron en el palco, alguno tropezó y se dio a soltar barbaridades en alta voz. Al iniciarse los siseos y las protestas del público, otro de los cinco derribó una silla del antepalco, produciendo gran ruido. Arreciaron las protestas de los espectadores, al tiempo que Valle-Inclán se adelantaba, inclinándose sobre el antepecho de la localidad, y desafiaba con terrible mirada al indignado público del patio de butacas. La cosa llegó tan a mayores que la representación se interrumpió,...

This website uses its own and third-party cookies in order to obtain statistical information based on the navigation data of our visitors. If you continue browsing, the acceptance of its use will be assumed, and in case of not accepting its installation you should visit the information section, where we explain how to remove or deny them.
OK | More info